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Comité Internacional de Emergencia Para
Defender la Vida del Dr. Abimael Guzmán

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Informe Sobre la 7ma Delegación del CIE al Perú

12 de mayo del 2001

La 7ma Delegación logró muchísimo durante el tiempo que estuvo en Lima, Perú. Aunque no logró visitar al Dr. Guzmán, los esfuerzos del CIE rompieron terreno nuevo. La delegación se reunió en varias ocasiones con representantes del Ministerio de Justicia y la oficina del Defensor del Pueblo. Tuvieron una discusión franca con el general que es Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar. En todas estas reuniones las autoridades peruanas tuvieron que aceptar que no había base legal para negarle al Dr. Abimael Guzmán contacto directo con sus abogados.

La delegación habló también con la Cruz Roja. Se reunieron con el Presidente del Colegio de Abogados de Lima y con otros abogados. Los delegados también hablaron personalmente con familiares de los prisioneros políticos y con la gente que conocieron en las calles de Lima. Los delegados informaron que aprendieron mucho sobre la situación en el Perú y que su presencia y sus palabras - "no están solos" - llevaron un muy bien recibido mensaje de apoyo internacional directamente al pueblo.


El jueves, 29 de marzo, la 7ma delegación del CIE llevó a cabo una conferencia de prensa importante en el Salón América del Gran Hotel Bolívar, en el centro de Lima. El lugar estaba repleto de personas de la prensa peruana e internacional, incluyendo por lo menos nueve canales de televisión y muchos reporteros de la radio y de periódicos.


La 7ma delegación del CIE celebra un conferencia de prensa en Lima, Perú. 29 de marzo del 2001.

Haluk Gerger [Turkey], Padma Ratna Tuladhar [Nepal], Jaime Bonilla [Colombia], Peter Erlinder [EE.UU.],
Heriberto Ocasio [EE.UU.], José Enrique González Ruiz [México], Juan José Landinez [Colombia]


La 7ma Delegación del CIE emitió una declaración en su conferencia de prensa, titulada "Mensaje al Pueblo Peruano," que en parte decía:

"…hemos acudido ante las autoridades civiles y militares en demanda de entrevistar al Doctor Abimael Guzmán y verificar su estado de salud y bienestar, y tenemos esperanzas de poderlo lograr.

La preocupación por la suerte del Dr. Guzmán en todos los rincones del mundo es tanto más importante por cuanto que la dictadura de Fujimori-Montesinos utilizó su aislamiento para pretender hablar en su nombre. Es inaceptable atribuirle al Dr. Guzmán declaraciones mientras él no lo haga en forma directa ante los medios de información masiva y sin presiones de ninguna índole. Ningún gobierno tiene la potestad de hablar en nombre de sus prisioneros políticos. Y, por supuesto, la única forma de verificar los cambios que señala el gobierno frente a su tratamiento es que el Dr. Guzmán pueda expresarse personalmente."

Los siete delegados todos hablaron con la prensa y contestaron preguntas de los reporteros que se congregaron alrededor de la delegación internacional, al final de la conferencia de prensa.

La actitud de la prensa hacia la delegación fue bien variada. Obviamente, la composición internacional de la 7ma delegación fue tanto noticia, como fue controversial. Durante la conferencia uno de los "reporteros" le exigía repetidamente detalles a Haluk Gerger, de Turquía, acerca de quién le estaría pagando $20,000 a los delegados por venir a Lima. Después que el Sr. Gerger hizo claro que él era un voluntario y que había podido venir a Lima gracias a las aportaciones de muchísima gente, le preguntó a su inquisidor si él era de la policía secreta. Pero éste no respondió.

Algunos de los reportajes tuvieron el cuidado de nombrar a todos los delegados y de dónde procedían. Sin embargo, algunos de los reportajes omitieron el hecho de que uno de los delegados, Padma Ratna Tuladhar, era de Nepal, mucho menos de que había sido Ministro de Salud y Trabajo. De hecho, la copia de videocinta que compró la delegación de una de dichas estaciones de televisión no comenzaba hasta después de haber sido presentado el Sr. Padma Ratna Tuladhar, cuando ya había terminado la mitad de su declaración.

Afortunadamente, la delegación gravó su propia audio-cinta de toda la conferencia de prensa. Lo siguiente es una transcripción de lo que decidió censurar la estación de televisión:

"Bueno, yo soy de Nepal, un país lejos del Perú. Nuestro país es el país de las Himalayas y tenemos la más alta montaña, Everest. En nuestra parte del mundo, que es el Sur de Asia, especialmente en la India y Nepal, Sri Lanka y Bangladesh, el Camarada Guzmán es altamente respetado como uno de los grandes líderes revolucionarios del mundo. Por eso cuando fue arrestado, y la gente supo que lo estaban tratando mal en la prisión, especialmente que lo habían metido en una prisión estilo-jaula, la gente se preocupó por su vida."
Otro reportero preguntó qué fundamento tenía la delegación para llamarlos "prisioneros políticos... Abimael Guzmán no solo es un terrorista, sino el líder de un movimiento sanguinario, ya que aquí en nuestro país ha habido muchas muertes."

Peter Erlinder habló sobre "el fundamento legal:"

"… La definición suya o la mía de quién es, o quién no es, un terrorista, no está reconocida como relevante con respecto a la ley internacional y el tratamiento de individuos acusados de un crímen, y cualquier intento a categorizar a un prisionero usando una etiqueta política es completamente contrario a la ley internacional. Individuos, de hecho, pueden hacer lo que quieran, pero abogados que respetan la ley internacional, y gobiernos que respetan la ley internacional, no pueden hacer eso."
Heriberto Ocasio también respondió a esta línea de cuestionamiento:
"Con respecto a lo que usted dice sobre la guerra que ha dirigido el Dr. Guzmán, sobre esto debemos decir que aunque tenemos (la delegación) diferentes puntos de vistas, diferentes ideas políticas, ideologías, y metodos de lucha, hay una cosa en que estamos todos de acuerdo, y es que la forma en que el gobierno de Fujimori y Montesinos-- y también los Estado Unidos, a través de la CIA y otras agencias--tratan de categorizar a los movimientos, llamándolos terroristas, y ese tipo de cosas; eso es algo que no aceptamos, porque lo utilizan para negarle al pueblo sus derechos fundamentales. Las formas que escoje el pueblo del Perú para luchar, no es algo que decidimos nosotros-- son decisiones del pueblo peruano."
La mañana después de la conferencia de prensa, un popular programa de noticias y entrevistas presentó un debate entre el delegado de la CIE de México, el Dr. Enrique González, y un ex-general de la DINCOTE, la notoria policía "anti-terrorista." En el transcurso del programa el moderador mencionó repetidamente el nombre completo del CIE y por qué la delegación estaba en Lima. Escenas de la conferencia de prensa fueron transmitidas al igual que antiguas tomas del discurso del Dr. Guzmán desde la jaula, el 24 de septiembre de 1992.

Debido a la cobertura de la prensa, se corrió la voz sobre la visita de la 7ma delegación del CIE por todo el Perú. En las calles la gente reconocía a los delegados y buscaban la oportunidad de agradecerle por su visita. Algunas personas llamaron a su habitación del hotel simplemente para dejar un mensaje anónimo de "Gracias." Familiares de los prisioneros políticos expresaron su agradecimiento y pidieron que gente de todo el mundo le pusiera más presión al gobierno del Perú para que se respete la vida y los derechos de todos los prisioneros políticos.

En uno de los encuentros, uno de los delegados fue llamado a un lado sigilosamente por una persona en la calle. El Peruano señaló hacia una foto de la conferencia de prensa de la delegación en el periódico y le dio un saludo de manos al delegado. Los dos se abrazaron cálidamente y luego siguieron su camino.

En contraste, el gobierno peruano de transición no tuvo los mismos cálidos sentimientos hacia la 7ma delegación. Después que las autoridades de alto nivel de tres oficinas principales, especialmente el Ministerio de Justicia, le habían dado la impresión durante varios días que estaba en orden, y era legal y posible, una visita al Dr. Guzmán, el lunes 2 de abril el Ministerio de Justicia le informó a la delegación que la visita no podía tener lugar. La excusa que se ofreció fue que los militares estaban opuestos, contradiciendo así lo que el Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar le había dicho a la delegación el martes, 26 de marzo.

Al recibir esta denegación los delegados emitieron un comunicado de prensa, con fecha del 2 de abril 2001, que en parte decía:

"La Delegación Internacional que ha estado en el Perú en la última semana de Marzo se entrevistó con la Defensoria del Pueblo, con el Consejo Supremo de Justicia Militar y con el Ministerio de Justicia, pero no conceden la visita [al Doctor Guzmán] de sus abogados… a pesar de que estas entidades coinciden en que se han conculcado derechos fundamentales de los prisioneros políticos del Perú, mantenidos en condiciones infrahumanas y torturantes, como es el caso del Dr. Abimael Guzmán.

Seguiremos demandando que termine el aislamiento del Dr. Guzmán y de otros en la prisión especial de la base naval del Callao que sufren semejante aislamiento, incluyendo el más recientemente encarcelado en esa misma prisión, el Sr. Oscar Ramírez Durand.

Nuestro comité también seguirá demandando que al Dr. Guzmán se le permita hablar en vivo y en persona frente a la prensa. Esto serviría de evidencia de que se están corrigiendo las graves violaciones cometidas por el régimen de Alberto Fujimori.

Al no responder a estos pedidos, la comunidad internacional que vela por los Derechos Fundamentales del ser humano sabrá que aún en tiempos de aparente apertura democrática en el Perú, los derechos de los prisioneros políticos siguen siendo transgredidos."

El trabajo de la 7ma delegación del CIE y lo que aconteció en Lima durante su estadía es muy importante. La delegación aprovechó aperturas en la situación política del Perú y ejerció presión dentro de las grietas en las filas de los gobernantes del Perú. Con esto probablemente ensancharon esas fisuras y revelaron la hancha sima que existe entre la nueva imagen que el gobierno del Perú quiere proyectar, y lo que realmente existe. Los grupos gobernantes del Perú y de los Estados Unidos han tenido que lidiar con el colapso, la denuncia y el escándalo sobre la estructura y operación fascista del régimen CIA-Fujimori-Montesinos. Se ha comentado que Sayan, el Ministro de Justicia, posee "credenciales de derechos humanos." El Sr. De Cuéllar, ahora Primer Ministro, fue en una ocasión el Secretario General de las Naciones Unidas. Éstos están tratando de proyectar una imagen de transición a un "nuevo gobierno" que lucirá diferente al anterior pero que tendrá, en realidad, que mantener al Peru en el mismo arreglo opresivo controlado por los Estados Unidos.

Fue en parte debido a estas condiciones que la delegación pudo reunirse con oficiales del alto rango del gobierno y retarlos a que cumplieran con las normas legales Peruanas e internacionales y con los tratados sobre el tratamiento de todos los prisioneros políticos, en particular el Dr. Guzmán. Fue dentro de esta situación política que estos oficiales tuvieron que reconocer, quisiéranlo o no, que no existía base legal para negarle al Dr. Guzmán la comunicación con sus abogados. Este fue un importante avance en el frente legal, dentro de la situación política en general.

Sin embargo, al fin y al cabo el gobierno invalidó su propia admisión de que no tenía base legal para no permitirle a los abogados hablar con el Dr. Guzmán y de todos modos les negó el acceso. Y esto ocurre más de ocho años después de su juicio por un tribunal militar sin rostro cuya legalidad ha sido oficialmente rechazada por la Corte Interamericana. Esta es la Corte de la cual Fujimori "se salió" para no cumplir con un dictámen, precisamente sobre la ilegalidad de someter civiles a juicios militares, la Corte que el "nuevo" gobierno dice que ha de obedecer.

No pudiera estar más claro que el tratamiento del Dr. Guzmán, y de Oscar Ramírez Durand, y de otros presos políticos en el Perú, no tiene nada que ver con los derechos legales o derechos humanos. Ha sido, y todavía sigue siendo motivado por los intereses políticos y económicos de los que están en el poder en el Perú y los Estados Unidos. Todo esto también nos hace ver una vez más a que la lucha por terminar el aislamiento del Dr. Guzmán, y de Oscar Ramírez Durand, es sobre todo una batalla política, como es también el esfuerzo de hacer que el gobierno peruano le permita al Dr. Guzmán hablar por si mismo, en vivo y en persona, frente a la prensa.


COMITE INTERNACIONAL DE EMERGENCIA
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