Noticias de la guerra popular de Perú
noviembre de 2000Hace mucho que el gobierno y la prensa reaccionaria del Perú han estado tratando de negar la importancia de las continuas acciones armadas de los combatientes maoístas. Repetidamente mantienen que la Guerra Popular está al borde de la derrota. No obstante, siguen filtrándose informes que dan una imagen diferente. El PCP sigue demostrando tenacidad y persistencia en organizar las masas para que sigan llevando adelante la revolución armada— confrontando las dificultades que ha enfrentado la revolución desde la captura del Presidente Gonzalo y otros líderes. Los siguientes son algunos informes que han aparecido en la prensa reaccionaria.
El 7 de octubre 2000 el periódico El Comercio informa que los insurgentes maoistas usaron cierras para tumbar una torre eléctrica de alta tensión en la región de Tarapoto del Departamento de San Martín. Se encontraron banderas rojas planteadas en la base de la torre derrumbada.
Varios periódicos peruanos informaron que en la tarde del 2 de octubre 2000 una columna de combatientes de la guerrilla maoista, dirigidos por una mujer joven, entraron en el vecindario de Pacae en el pueblo de Tingo María (en el Valle del Alto Huallaga) y organizaron una reunión del pueblo en la plaza central. Según el artículo, procedieron a detener todos los autos que pasaban por la Carretera Marginal que atraviesa esta zona. Según los informes, en uno de los autos encontraron un “arrepentido” (una persona que le informa al ejército, entregándole gente que ha participado en la Guerra Popular). Los informes dicen que éste murió cuando le dispararon al tratar de escaparse.
Un artículo en La Repúbulica del 28 de junio 2000 describe una acción de la Guerra Popular en la región de Satipo, donde combatientes maoístas usaron botes para llegar y lanzar fuego de fusiles de largo alcance contra una base del ejército. El artículo describe, “a plena luz del día una columna integrada por unos 50 [combatientes] de Sendero Luminoso atacó con ráfagas de fusilería una base militar situada en Llanco, una zona de selva ubicada a 50 minutos de vuelo del distrito de San Martín de Pangoa, provincia de Satipo, Junín. Los 30 soldados de la base militar… fueron sorprendidos a la 1:30 de la tarde, cuando almorzaban.” El informe dice que hubo un soldado herido y que el gobierno reclama haber matado a unos combatientes maoístas.
El 5 de julio de 2000, El Comercio, otro diario burgués del Perú informa que los combatientes maoístas continuan usando botes para lanzar ataques contra fuerzas pro-gobierno en la región del Río Ene. En un incidente, los combatientes guerrilleros capturaron casi una tonelada de comida, medicina, y otros abastecimientos que transportaba un bote.
Durante las elecciones presidenciales en julio, El Comercio y otros diarios reportaron que el general del Ejército Peruano y ex-jefe de la policía secreta (DINCOTE), Hector Jhon Caro declaró que las manifestaciones violentas en las calles contra Fujimori habrían sido “infiltradas” por revolucionarios maoístas del Partido Comunista del Perú, “porque son agitadores professionales y siempre están preparados para actuar.” Sea verídico o no lo que alega el General Caro, las declaraciones reflejan cuanto miedo le tienen los líderes del Peru a la Guerra Popular en estos momentos de crisis para el régimen de Fujimori.
La República, un diario burgués que se opone a la Guerra Popular, publicó un extensivo y revelador artículo del 16 de junio 2000, basándose en informacíon obtenida del servicio de inteligencia del Ejército Peruano. El reportaje da evidencia de que el PCP ha estado organizando y mobilizando a los campesinos en esta área del campo. La estrategia de la revolución ha sido de organizar bases de apoyo revolucionario, lugares donde los campesinos, trabajadores y aliados de la clase media organizan un nuevo poder político revolucionario. Cultivan sus propios alimentos y establecen un nuevo sistema de justicia que defiende los intereses del pueblo. El PCP se refiere a estas comunidades como “el embrión” de la futura república popular. De estas bases de apoyo es que se reclutan y se entrenan nuevos combatientes.
La República, siendo un periódico burgués, no se refiere a esta área como una “base de apoyo revolucionario”, pero describe un área llamada “Valle Nuevo, hubicada cerca del punto alto del Río Tsomaveni en el Valle Ene”, lugar donde el ejército no ha podido penetrar a pesar de varios intentos. El reportaje mantiene que el gobierno no ha podido contender con los revolucionarios en el área, principalmente por barreras geográficas. Pero luego admiten que los revolucionarios maoístas no estan solo defendiendo un enclave pasivamente, sinó que han lanzado repetidas operaciones militares desde esta área de Valle Nuevo.
El artículo da como ejémplo la acción del 14 de abril en Corazón Pata, Ayacucho, “donde otro helicóptero MI-17 fue atacado cuando intentaba evacuar a soldados heridos en una emboscada.” Las guerrillas maoístas habían emboscado a estos soldados el día anterior cerca de la base contra-subversiva del gobierno.
El artículo menciona que “según cálculos de la inteligencia militar, habrían 200 hombres armados [en Valle Nuevo], encabezados por el camarada ‘Alipio’, entre los cuales se encuentran los atacantes del helicóptero del ejército que movilizaba al ex-jefe de Operaciones del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) General EP Eduardo Fournier Coronado el dos de octubre de 1999”, cuando mataron a 5 oficiales del ejército e hirieron al general.
Según el artículo “la última vez que las tropas intentaron penetrar en el refugio senderista fue el primero de noviembre pasado (1999), cuando unos ochenta hombres, entre ‘linces’ del Ejército y ‘ronderos’ asháninkas (paramilitares dirigidos por el gobierno), trataron inútilmente de asaltar la zona dentro del operativo ‘Aniquilación’, cuyo objetivo era capturar a los autores de la emboscada contra el General Fournier.”
El artículo entrevista a un paramilitar reaccionario pro-gobierno, quien describe la forma en que las fuerzas maoístas emboscaron a su patrulla militar en noviembre 1999. “Al bordear las cinco de la madrugada, los subversivos amparados en la oscuridad desataron una infernal balacera. Cinco soldados y dos civiles quedaron malheridos. Los senderistas rodearon a las tropas con fuego grandeado, sin darles tregua.” Según el informe, “los ‘linces’ lograron repelar el ataque pero los senderistas no retrocedían y por el contrario, a las once de la mañana, cuando llegó el helicóptero, intentaron derribarlo.”
Aparte de las acciones militares de la Guerra Popular, otras cosas que salen en el artículo son indicaciones de que el PCP ha estado organizando a los campesinos en el área para crear una nueva economía auto-suficiente. El artículo dice que “el Ejército también encontró extensas hectáreas de yucales, …todas las chacras estaban cuidadosamente cercadas para impedir que animales salvajes den cuenta de los sembríos.” Después describe cómo el ejército capturó a 30 campesinos del área y los relocalizó a la fuerza a otra parte del campo, donde la Guerra Popular no tiene este tipo de organización. El artículo dice que los campesinos fueron trasladados desde el área junto a Valle Nuevo, donde aparentemente estaban cultivando los yucales y eran autosuficientes, a una nueva área donde ahora enfrentan una terrible existencia. Esta estrategia de trasladar al pueblo fuera de las áreas revolucionarias es una estrategia contrarrevolucionaria que los EEUU usó en Vietnam. Esta estrategia, llamada strategic hamletting (aldehuelas estratégicas), en el lenguaje militar de los EEUU, falló en Vietnam.
Según este artículo de La República, los 30 campesinos fueron presentados a la prensa por el Ejército Peruano como “masa recuperada”. Pero el artículo indica que el ejército nunca dejó que ninguno de los supuestamente rescatados hablaran con la prensa. Según el artículo, “los repoblantes, unos 30 entre hombres, mujeres y niños, permanecieron más de un mes detenidos en la base de Quiteni, sin que ni siquiera la Cruz Roja –que les llevó medicamentos y frazadas– pudiera entrevistarse con ellos.” ¿Pudiera ser que el gobierno temía que saliera la verdad— que los campesinos dijeran que habían sido secuestrados a la fuerza de lugares donde participaban en la construcción de una base de apoyo revolucionario?
A pesar de que el escritor del artículo del 16 de junio trata de pintar a Valle Nuevo como el “último refugio” de la Guerra Popular, nuevos artículos y noticias continuan saliendo que reportan acciones armadas revolucionarias que ocurren en diferentes partes del país. Como ejemplo, el 20 de junio 2000, el mismo diario publicó una lista que incluye estas acciones: abril 24, las guerrillas maoístas entran a una escuela en Chongos, Ayacucho, y se llevan materiales didácticos; abril 29, emboscan a policías en Tingo María (región de Alto Huallaga), matan a uno y otros tres quedan heridos; mayo 28, matan a cinco ronderos (paramilitares) en el poblado de Yananyac, Huancayo; junio 4, emboscan una camioneta en el sector de Río Frío, Huánuco, y tras un intenso tiroteo matan a un militar.
El Comité de Apoyo a la Revolución en el Perú (EEUU)
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