¡Celebrar la caída de Fujimori—títere de los yanquis!
¡Apoyar la Guerra Popular en el Perú!

enero del 2001

Declaración del Comité de Apoyo a la Revolución en el Perú

El pueblo peruano está celebrando la caída del títere de los yanquis, Alberto Fujimori. Fujimori y Montesinos, su asesino de la CIA, cometieron horrorosos crímenes al servicio de los explotadores del Perú y de su padrino, EEUU. Estamos contentos al verlos huir como perros cobardes. Pero sabemos que aquellos que están tomando sus lugares representan los mismos opresores y explotadores y que lo único que le da verdadero poder a los oprimidos es la Guerra Popular que dirige el Partido Comunista del Perú.

Fujimori envió su renuncia desde el Japón donde se exilió para no tener que responder por corrupción y por los crímenes que había cometido. El congreso peruano le quitó su puesto declarándolo moralmente “no capaz” de gobernar. Pero Fujimori y el congreso que le quitó su puesto ambos representan a los mismos capitalistas y terratenientes grandes, aliados con el imperialismo, que se engordan con la sangre y el sufrimiento del pueblo. No se puede considerar a ninguno de estos buitres capaz de gobernar.

Cuando Fujimori tomó el poder en el 1990 los gobernantes del Perú le dieron dos tareas: derrocar la guerra popular maoista y estabilizar la economía para que la puedan explotar los grandes capitalistas mundiales. Ha fracasado en las dos tareas. La guerra popular continúa, superando los crímenes brutales que el régimen ha cometido contra el pueblo y la revolución. En cuanto a la economía: las medidas de Fujimori, dictadas por el FMI, también han fracasado. Solo han traído más miseria y sufrimiento.

Durante los diez años que estuvo Fujimori en el poder se duplicó el número de pobres en el Perú; hoy día hay más desempleo que nunca y cientos de miles de niños peruanos han muerto por enfermedades relacionadas a la pobreza. La economía está en recesión y le han vendido 9 mil millones de dólares en recursos peruanos a los imperialistas alrededor del mundo.

Pero a Fujimori lo recordaremos más que nada por haber llevado acabo un reino de terror contra el pueblo—una campaña dirigida por EEUU que pretendió derrocar la guerra popular. Después de llevar acabo un golpe militar en 1992, Fujimori ordenó un asalto a la prisión de Canto Grande donde asesinaron a 40 presos revolucionarios en sangre fría. Los militares y la policía ocuparon las universidades e hicieron rastrillajes de las barriadas pobres, deteniendo y torturando a decenas de miles. Hoy día hay unos 5,000 presos políticos que no tuvieron la más mínima oportunidad de defenderse. Fueron condenados por tribunales militares y civiles secretos—la mayoría por apoyar o participar en la guerra popular.

Uno de los más notorios crímenes de Fujimori ha sido el brutal tratamiento del Presidente Gonzalo del Partido Comunista del Perú (el Dr. Abimael Guzmán). La operación policial que capturó al Presidente Gonzalo en 1992 fue dirigida directamente por agentes norteamericanos de la CIA. Dos semanas después de su captura el Presidente Gonzalo fue condenado por jueces y fiscales “sin rostros” que utilizaron pasamontañas para ocultar sus identidades. Han amenazado al Presidente Gonzalo con ser ejecutado y lo han mantenido en aislamiento extremo en una celda subterranea que Fujimori describió como “una muerte lenta.” No le han permitido visitas de familia, abogados, o de doctores preocupados por su salud. Este tratamiento bárbaro no puede aceptarse y tiene que cambiar. Al Presidente Gonzalo hay que verlo en persona y tienen que permitirle hablar.

Hoy, al salir a la luz del día los crímenes de Fujimori y Montesinos, voceros de EEUU fingen sorpresa y horror. Pero cada uno de los crímenes de Fujimori y Montesinos fueron cometidos para defender los intereses de los imperialistas yanquis y los grandes explotadores peruanos. Las manos de los EEUU están bañadas en la sangre del pueblo peruano. Hoy día EEUU esta ayudando a organizar un nuevo régimen peruano con la imagen más limpia pero cuyo papel sigue siendo defender la dominación yanqui y seguir llevando acabo la guerra sucia de contra-insurgencia.

La caída de Fujimori es una oportunidad para desenmascarar a EEUU como responsable por la miseria y sufrimiento del pueblo peruano. Hoy, más que nunca, hay que apoyar la guerra popular y demandar justicia para los presos revolucionarios del Perú. Hay que hacer que el nuevo régimen ponga fin al aislamiento del Presidente Gonzalo, como también al aislamiento del Camarada Feliciano, el dirigente del PCP que capturaron en 1999.

En un documento del 1988 el Partido Comunista del Perú dice: “[Los gobernantes] soñaron y sueñan con aniquilar la guerra popular; pero ésta a pesar de dificultades se mantiene y avanza desbaratando negras campañas y operaciones contrasubversivas…la guerra popular es el camino del pueblo para su emancipación y conquista de una nueva sociedad.”

¡Celebrar la caída de Fujimori— títere de los yanquis!
¡Apoyar la Guerra Popular en el Perú!
¡Justicia para los presos políticos!
¡Fin al aislamiento del Presidente Gonzalo!
¡Fin al aislamiento del Camarada Feliciano!

El Comité de Apoyo a la Revolución en el Perú (EEUU)
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