¡Condenar el ataque al camarada Feliciano!
¡ Apoyar la guerra popular en Perú!

El 14 de julio, el títere estadounidense Alberto Fujimori de Perú, anunció la captura de Oscar Ramírez Durand, conocido como el camarada Feliciano del Partido Comunista del Perú (PCP). El gobierno estadounidense está celebrando las acciones del gobierno fascista de Perú y hablando, otra vez, de que "finalmente se podrá pacificar" al país. El gobierno anunció que un tribunal militar secreto juzgará al camarada Feliciano, después de un "duro y prolongado interrogatorio" (mejor dicho, tortura) a manos del tristemente célebre agente de la CIA Vladimiro Montesinos. Fujimori anunció, antes del juicio, que el camarada Feliciano será detenido en la misma prisión subterránea de la base naval de El Callao donde ha estado en aislamiento el Presidente Gonzalo del PCP, desde poco después de su captura en 1992.

El camarada Feliciano es uno de los líderes del Partido Comunista del Perú que continuó la guerra popular después de la captura del Presidente Gonzalo. En oposición a una Línea Oportunista de Derecha que surgió dentro del partido y llamó a abandonar la guerra popular, el camarada Feliciano y otros militantes del PCP han dirigido a campesinos y obreros a fortalecer la lucha para superar el difícil "recodo en el camino" que encaran.

Con la captura del Presidente Gonzalo, el gobierno declaró que la guerra popular estaba acabada. Pero el PCP lo desmintió. Hoy, con la noticia de la captura del camarada Feliciano, el gobierno otra vez se declara victorioso. Pero la misma situación que suscitó la guerra popular la sigue abonando, y la resistencia de las masas y la línea básica del partido la seguirán atizando.

Los revolucionarios de Perú han librado una guerra popular por más de19 años. Han tenido avances y retrocesos. Pero una cosa está clara: el Partido Comunista del Perú ha demostrado que es capaz de organizar a los oprimidos para librar una guerra revolucionaria y construir un nuevo poder popular, que representa una vida nueva y un futuro diferente para el pueblo. Campesinos, obreros y aliados se han apoderado de tierras y han demonstrado que es posible erradicar el semifeudalismo en el campo y reemplazarlo con bases de apoyo revolucionarias, donde los oprimidos de ayer son los dueños de la nueva sociedad, y organizan todos los aspectos de la vida social, como igualdad y justicia para la mujer, trabajo cooperativo para la produción de alimentos, y nuevas formas de cultura y arte. Esa lucha revolucionaria requiere nuestro apoyo.

Sucesivos gobiernos respaldados por Estados Unidos han profundizado la miseria, pobreza y sufrimiento de la gran mayoría de la población indígena y campesina, a la que la dominación (empezando con la conquista española hasta hoy día) le ha arrebatado la tierra. Hoy muchos comen peor que sus antepasados de hace 500 años. Desde que Fujimori tomó el poder en 1990, la cantidad de personas que vive debajo del nivel oficial de pobreza se ha duplicado y cada año mueren 36.000 niños a causa de enfermedades curables de la pobreza.

Solo la guerra popular abre el camino a un futuro en el que no se tenga que vivir así. Como en todas las revoluciones, el camino que conduce a la victoria no es rectilíneo, ha tenido vueltas y revueltas, y avanza superando reveses y dificultades. La captura del camarada Feliciano es una nueva dificultad que las masas revolucionarias y el Partido Comunista de Perú tendrán que superar, y tenemos plena confianza en que lo harán. Más que nunca, las masas combatientes necesitan y se merecen el apoyo de los progresistas y revolucionarios del mundo.

El Comité de Apoyo a la Revolución en el Perú (CARP) exhorta a los pueblos, especialmente al de Estados Unidos, el país más responsable por la miseria y el sufrimiento del pueblo de Perú, a redoblar su apoyo a la guerra popular y oposición al gobierno fascista y su sistema de injusticia. En Perú, a miles de presos políticos los incomunican por diferentes períodos de tiempo, los torturan y los juzgan jueces militares secretos. Todavía tienen al Presidente Gonzalo en una celda subterránea, negándole visitas de abogados, doctores, o familia. Detienen a abogados progresistas por el "crimen" de defender a presos políticos y han rechazado la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos. Los pueblos del mundo tienen que seguir condenando esos crímenes y demandando respeto a la integridad física del Presidente Gonzalo, el camarada Feliciano y demás presos políticos y prisioneros de guerra, conforme a las normas internacionales.

Comité de Apoyo a la Revolución en el Perú
25 de julio de 1999

El Comité de Apoyo a la Revolución en el Perú (EEUU)
PO Box 1246, Berkeley, California 94701
415-252-5786 * Fax: 415-252-7414